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Maite Valdivieso

La precariedad ha venido para quedarse

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“Tengo casi treinta años y siento que me han robado la esencia. Tiene que ver con el trabajo, En algún momento interioricé que sólo es hombre quien trabaja y puede hacerse cargo de sí mismo. Yo no tengo trabajo estable y ni siquiera he aprendido a cuidar de mí. Mi único activo es no poseer nada. No tengo hipoteca, no tengo familiares a mi cargo, no tengo coche, no tengo piso, no tengo trabajo”

Así expresa  J.López Menacho en el libro “Yo precario”. Así es la vida de  dos millones de jóvenes y no tan jóvenes que en el estado español viven el calvario existencial que supone ir saltando de empleo precario en empleo precario, sin futuro, ni presente.

 

La Organización Internacional del Trabajo al hablar de las perspectivas sociales y laborales en el mundo se hacía esta pregunta “Los contratos permanentes, ¿son la norma o la excepción?”En el mundo, tres cuartas partes de los trabajadores empleados, lo están con contratos temporales, a corto plazo, en empleos informales, sin ningún contrato, por cuenta propia o en empresas familiares sin remuneración.Más de 60 por ciento de todos los trabajadores carece de cualquier tipo de contrato de trabajo. Ente los trabajadores asalariados, menos de la mitad (42 por ciento) tiene un contrato permanente.Cada día mueren 6.300 personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo – más de 2,3 millones de muertes por año. Para 2019, más de 212 millones de personas estarán desempleadas, frente a las actuales 201 millones.

 

La lógica neoliberal presenta la flexibilidad laboral como respuesta al desempleo. Sin embargo, la destrucción de empleo y la precarización del mismo,  son dos caminos complementarios de un mismo objetivo: abaratar costes laborales y someter a los trabajadores y trabajadoras a una mayor explotación. “Ni en la misma profesión, ni en la misma ciudad,  ni con el mismo horario, ni con el mismo salario, ni en la misma empresa…, y en el mejor de los casos pudendo alternar períodos de empleo y desempleo”.Seguridad para la economía, inseguridad para la persona del trabajador, de la trabajadora. Vivir en la precariedad se convierte “en un sin vivir”.Lo que nos está pasando es ¡La negación de la primacía del ser humano!…

 

                  Nos acercamos a dos fechas de especial significación para el mundo del trabajo. La Jornada Mundial de la Salud y Seguridad en el trabajo, del 28 de abril y el 1º de mayo. En ese marco Pastoral Obrera de Bizkaia celebra su XXV aniversario. Sumemos en la defensa de la dignidad de la persona en el trabajo.  Lana bizigai. La persona es lo primero.

 

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