Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Elsa Fuente

El viaje de su vida

Guardar en Mis Noticias.

 

Parten de República Centroafricana, Chad, Afganistán, Irak, Burundi, Siria, Irán o Malawi, entre muchos otros lugares. “¿Vamos a llegar? Y si llegamos, ¿qué pasará?”, se pregunta el niño sirio Mustapha con tan sólo 13 años. Y su pregunta, lamentablemente, no tiene fácil respuesta; de los 250 millones de niños y niñas que viven en países en conflicto en todo el mundo, muchos emprenden un duro viaje hacia Europa, huyendo de las situaciones de guerra y desprotección, en busca de un futuro mejor; sin embargo, esos niños, niñas y sus familias desconocen los peligros y obstáculos que les puede deparar ese viaje que ellos consideran el viaje de la esperanza, el viaje de su vida. Concertinas desplegadas en las fronteras; bajas temperaturas del frío invierno; el peligro de que los niños y niñas más vulnerables caigan durante el trayecto en redes de abuso, explotación o trata infantil; caminatas por el desierto; la pérdida de familiares o amigos; el posible rechazo de algunos sectores de la sociedad en destino; la falta de cobijo, alimentación, agua potable, kits de higiene, ropa de abrigo o medicamentos. Son sólo algunos de los factores que alteran gravemente ese viaje que comienzan huyendo de sus países y dejando atrás su vida, y que pretenden que les lleve hacia un mundo mejor.

 

300.000 niños y niñas arriesgaron sus vidas para entrar a Europa a través del Mediterráneo en 2015. 2 niños y niñas al día han muerto en el mar en 2016 intentando cruzar desde Turquía a Grecia. Es el alto precio que pagan muchas personas y familias refugiadas y migrantes en esta crisis sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Para intentar paliar esta situación y defender los derechos de la infancia en todo momento, UNICEF trabaja en la identificación de los menores de edad que viajan solos a través de los centros de protección; la ampliación de los servicios básicos que se ofrecen en los Puntos Azules y Espacios Amigos de Infancia que están situados a lo largo de las rutas de migración más frecuentadas en Europa; evitar que los niños y niñas se queden fuera de la escuela y proporcionarles una educación de emergencia con programas de aprendizaje; y la vacunación para evitar brotes de enfermedades peligrosas.

 

Con este desolador panorama ante nosotros, sólo pedimos que en todas las decisiones y acuerdos políticos se tenga en cuenta el principio del interés superior del niño y se garantice el derecho a solicitar protección internacional, analizando cada caso de manera individual. No proceder nunca al retorno de los niños y niñas si la decisión conlleva que se violen sus derechos fundamentales. Apostemos y trabajemos por la reunificación familiar, los visados humanitarios o las becas escolares. Son los derechos de todos los niños y niñas del mundo. Estén donde estén. Sean de donde sean. Son los derechos que por parte de todos los actores de la sociedad debemos defender para intentar que ese duro viaje pueda convertirse en El Viaje de su Vida.

 

 

 

Begirada • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress