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Elsa Fuente

Acción Humanitaria para la Infancia 2016

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Los niños y niñas se enfrentan a los efectos del cambio climático y de complejos y destructivos conflictos que les exponen a un peligro extraordinario de violencia, hambre, enfermedades y abusos. Uno de cada nueve, cerca de 250 millones de niños y niñas viven actualmente en países y zonasafectadas por conflictos armados. Otros 500 millones viven en zonas propensas a sufrir inundaciones, 160 millones a sufrir sequías, además de ciclones, tsunamis y otros desastres naturales que ponen en riesgo su bienestar.

 

Son cifras que ha dado a conocer UNICEF en el informe Acción Humanitaria para la Infancia 2016 (HAC, HumanitarianActionforChildren). Cifras que se traducen en rostros e historias, y que no nos pueden dejar impasibles. Y para hacer frente a esta situación, ¿nos preguntamos qué ayuda es necesaria? La respuesta también la podemos dar en cifras, alrededor de 2.580 millones de euros, focalizando en 76 millones de personas, de las que 43 millones son niños y niñas, en 63 países. Pero también podemos hablar de proyectos.

 

Este año la mayor parte del llamamiento para solicitar ayuda humanitaria urgente de UNICEF se centra en Siria y los refugiados en Egipto, Iraq, Jordania, Líbano y Turquía, sin olvidar las emergencias infra-apoyadas que se prolongan en el tiempo como las crisis de Afganistán, Níger, Sudán, Chad, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Yemen o Burundi. Y así, hasta 63 países, aunque no salgan a diario en los medios. Desgraciadamente, la cantidad y complejidad de las emergencias que afectan a la infancia en el mundo sigue en aumento. En 2015 se han conseguido avances como el acceso al agua para beber, cocinar y asearse a 22,6 millones de personas o 2 millones de niños y niñas con apoyo psicosocial; pero las necesidades para dar respuesta a crisis como la de los refugiados y migrantes en Europa continúan al alza.

 

Ante tal panorama mundial, UNICEF ha decidido poner el foco en resultados que también contemplen el medio-largo plazo: la priorización de la educación en emergencias, siendo el 25% de la petición de fondos.Durante los periodos de inestabilidad y violencia, las escuelas se convierten en algo más que un lugar de aprendizaje. Cuando los niños y niñas no están en la escuela se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir abusos, explotación y reclutamiento por parte de grupos armados. El colapso de los sistemas educativos provocado por los conflictos o incluso otras emergencias, puede provocar que los países retrocedan varias décadas de crecimiento y contribuir a los ciclos intergeneracionales de pobreza.

 

Esta es la fotografía del mapamundi actual que describe el HAC 2016 en lo que a infancia se refiere. Tenemos ante nosotros un año lleno de retos con una cifra preocupante y alarmante de niños y niñas atrapados en crisis humanitarias; pero también tenemos una oportunidad única de proponer sociedades más resistentes a futuras emergencias. Sociedades donde los riesgos e impactos de los conflictos sean cada vez menores para los niños y niñas, y las sonrisas cada vez mayores.

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