Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Fernando Fantova

Hacia unos servicios sociales universales y comunitarios

Guardar en Mis Noticias.

La ley vasca de servicios sociales de 2008 se inscribe en un proceso complejo orientado a la universalización en la atención y acotación en la finalidad de este sector de actividad y, por tanto, de su correspondiente sistema público. Poco a poco, se va dejando atrás una versión residual de los servicios sociales, según la cual éstos no tendrían un objeto propio, sino que valdría para ellos el objeto general de la política social –el bienestar o la inclusión social– en el entendido –o más bien sobreentendido– de que los servicios sociales atenderían tan sólo a las personas –o quizá a los colectivos– que no hubieran alcanzado dicha finalidad por los medios que sirven al común o a la mayoría de la población.

 

No debe extrañar que, a medida que avanzamos en la universalización y especialización de los servicios sociales, se apueste por un enfoque comunitario para la intervención social. Afirmamos que lo que buscan los servicios sociales es, específicamente, prevenir o abordar situaciones de desajuste en el estado de interacción de cualquier persona –definido por la autonomía funcional e integración familiar y comunitaria– y, por tanto, también, las mayores sinergias entre la actividad profesional e intervención pública, por una parte, y, por otra, los bienes relacionales y las relaciones primarias en el entorno cotidiano de las personas, de todas las personas.

 

En lo que toca a los servicios sociales vascos, en los últimos años, el principal hecho político con impacto en el proceso facilitador de la implementación del enfoque comunitario no es otro que la aprobación de la Ley 4/2011 de modificación de la Ley para la Garantía de Ingresos y para la Inclusión Social, que condujo a que el grueso de la gestión de las prestaciones de garantía de ingresos mínimos pasara de los servicios sociales a los servicios de empleo. Si bien nos parece injustificable su endurecimiento de los requisitos de acceso a las prestaciones de garantía de ingresos mínimos y dista de estar asentado el nuevo papel del Servicio Vasco de Empleo en la gestión de dichas prestaciones y su participación en los procesos de inclusión social de las personas que las perciben, los servicios sociales –y especialmente los servicios sociales de atención primaria, normalmente de responsabilidad municipal– están viviendo un momento de oportunidad al verse liberados de una importante carga de trabajo, en gran medida administrativo. Y ello está ayudando a que el conjunto de la ciudadanía vayamos, poco a poco, sintiendo nuestros servicios sociales (como ya pasó con los sanitarios o los educativos) como más próximos y accesibles, como una parte imprescindible de nuestro paisaje vital.

 

Begirada • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress