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Domingo, 21 de abril de 2019
Última actualización: Lunes, 15 de abril de 2019 18:18
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Elsa Fuente

#8ENMICORAZÓN

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En 2013 las cinco agencias líderes de Naciones Unidas se unieron para hacer un claro llamamiento a aquellos que pueden poner fin a la crisis en Siria para que lo hicieran ya. La población civil había sufrido durante más de dos años, y simplemente ya era suficiente. Esta tragedia, y sus consecuencias humanas, no podían continuar. Se pedía una solución para terminar con el sufrimiento del pueblo sirio, para llevar la paz y acabar con el sufrimiento de los niños, niñas y sus familias. En ese momento las agencias estaban hablando en nombre de la población siria, que ya había padecido demasiado, considerando que, si no se reaccionaba, el mundo sería responsable de un gran fracaso.

 

Hoy, la mayor crisis humanitaria del mundo sigue ocurriendo en y alrededor de Siria, y por ello tenemos la obligación de hablar, y de hablar lo más alto que podamos. El pueblo de Siria no merece menos. Con motivo del octavo aniversario del comienzo de la guerra en Siria, el 15 de marzo de 2011, recordamos a los millones de niños y niñas sirios que siguen sufriendo con un conflicto del que no son culpables. Estos 8 años de guerra han tenido un impacto devastador en todos y cada uno de los niños y niñas. Cada año pensamos que la situación no puede empeorar, pero nos equivocamos. Según cifras verificadas por la ONU, entre 2013 y 2018 más de 7.000 niños y niñas han sido asesinados y mutilados, y más de 3.300 reclutados o utilizados de alguna manera por parte de grupos armados. Y es probable que los números reales sean mucho más altos.

 

Dentro de Siria, el nivel de devastación es masivo: se ha destruido infraestructura vital para los niños y niñas, como escuelas, hospitales e instalaciones de tratamiento del agua. Los meses de invierno han sido especialmente brutales. Desde principios de 2019, al menos un niño ha muerto cada 5 días a causa de la falta de atención médica y de las duras condiciones climáticas en Rukban, en la frontera de Siria con Jordania.

 

Por otro lado, las familias que han huido de la violencia han dejado todo atrás, muchas en varias ocasiones. Casi 2,6 millones de niños y niñas viven desplazados dentro del propio país, y más de 2,5 millones viven como refugiados en los países vecinos enfrentándose a desafíos como trabajo en las calles, matrimonios forzados, etc.

 

En la actualidad, 6 de cada 10 niños y niñas en Siria (5,6 millones) todavía necesitan ayuda humanitaria. Y aunque ya no existan zonas sitiadas en Siria, casi 500.000 niños y niñas siguen viviendo en áreas de difícil acceso a las que resulta muy complicado llegar con la ayuda humanitaria que necesitan.

 

Pero el daño de 8 años de guerra no ha podido con la determinación de la infancia siria, que hace todo lo posible para continuar sus estudios y no ha renunciado a sus sueños.

 

De nuevo, UNICEF hace un llamamiento a todas las partes en conflicto, y a quienes tienen influencia sobre ellas, para que prioricen la protección y el desarrollo de todos los niños y niñas y respeten el Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos.

Hoy más que nunca mi corazón late por la infancia siria, ¿y el tuyo?

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