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Redacción
Miércoles, 30 de enero de 2019

FAO y PMA alertan del "trágico vínculo" entre conflictos y hambre en el mundo

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El vínculo entre conflictos y hambre sigue siendo "demasiado persistente y letal", según se desprende del último informe publicado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en el que se han analizado los ocho lugares del mundo con mayor número de personas necesitadas de asistencia alimentaria.

Según han resaltado las agencias de la ONU, la situación en Afganistán, República Centroafricana (RCA), República Democrática del Congo (RDC), Sudán del Sur y Yemen empeoró en los últimos meses de 2018 en gran parte debido a los conflictos, mientras que en Somalia, Siria y la cuenca del Lago Chad se han visto algunas mejoras gracias a un aumento de la seguridad.

En total, unos 56 millones de personas necesitan con urgencia ayuda alimentaria y para sus medios de subsistencia en estas ocho zonas, según se desprende del informe, elaborado por la FAO y el PMA para el Consejo de Seguridad de la ONU, que el pasado mayo adoptó una "resolución histórica" sobre la prevención del hambre en zonas de conflicto.

El informe, defiende el director general de la FAO, José Graziano da Silva, "demuestra claramente el impacto de la violencia armada en las vidas y los medios de subsistencia de millones de hombres, mujeres, niños y niñas atrapados en un conflicto". Asimismo, en el prólogo del documento pone el acento en que "detrás de estas estadísticas aparentemente frías hay personas reales, que padecen tasas de hambre que son simplemente inaceptables en el siglo XXI".

Por su parte, el director ejecutivo del PMA, David Beasley, resalta que el análisis "demuestra una vez más el vínculo trágico entre los conflictos y el hambre y cómo aún subsiste en gran parte del mundo". "Necesitamos un acceso mejor y más rápido en todas las zonas de conflicto, para poder llegar a más civiles que necesitan nuestra ayuda", defiende.

VIOLENCIA CONTRA TRABAJADORES HUMANITARIOS

Sin embargo, según subrayan ambos organismos, la violencia contra los trabajadores humanitarios está creciendo lo que obliga a las organizaciones a suspender sus operaciones y privar a las poblaciones vulnerables de ayuda humanitaria. En 2018, los trabajadores y las instalaciones humanitarias resultaron atacados en todos los países incluidos en el informe.

Pero, dado que el creciente número de conflictos prolongados --como es el caso de la mayoría de los analizados en el estudio-- está creando niveles de hambre sin precedentes e inaceptables, "lo que más necesita el mundo es el fin de las guerras", reivindica Beasley.

La FAO y el PMA han recordado que la Resolución 2417 del Consejo de Seguridad de la ONU supone "una condena inequívoca de la inanición como arma de guerra", además de hacer un llamamiento a las partes en conflicto para que miniminicen el impacto de las operaciones militares en los civiles y permitan el acceso humanitario de manera segura y oportuna a los civiles que necesitan ayuda alimentaria, nutricional y médica de carácter vital.

"La cifra de millones de hombres, mujeres y niños que sufren hambre como resultado de un conflicto armado no se reducirá, mientras que no se sigan estos principios fundamentales", han advertido la FAO y el PMA.

SITUACIÓN EN LOS OCHO CONFLICTOS ANALIZADOS

Según ambas organizaciones, los tres años de guerra en Yemen "son una demostración fehaciente de la necesidad urgente de que cesen las hostilidades para hacer frente a la mayor emergencia de seguridad alimentaria en el mundo", con 15,9 millones de personas --el 53 por ciento de la población-- necesitadas de ayuda alimentaria.

En su análisis, el informe señala que las partes enfrentadas ignoraron la condición protegida de las instalaciones y del personal humanitario, lo que ha convertido la tarea de ampliar las operaciones para evitar la hambruna en una tarea difícil y peligrosa.

En el caso de República Democrática del Congo cuenta con el segundo mayor número de personas con inseguridad alimentaria aguda, 13 millones, debido al recrudecimiento del conflicto armado. Le sigue Sudán del Sur, donde se espera que la temporada de carestía comience antes de lo normal, elevando la cifra de personas que necesitan ayuda urgente a más de 5 millones entre enero y marzo de 2019.

En la cuenca del lago Chad --que incluye el noreste de Nigeria, la región del lago Chad en este país y la de Diffa, en Níger-- donde opera el grupo islamista Boko Haram, se prevé un deterioro importante de la seguridad alimentaria durante la temporada de carestía del próximo verano y se espera que 3 millones de personas se enfrenten una inseguridad alimentaria aguda.

En Afganistán, se prevé que 10,6 millones de personas que viven en zonas rurales se enfrente a un grave déficit de alimentos para marzo si no se brinda una vital ayuda urgente, lo cual constituye al 47 por ciento de la población.

Por último, en República Centroafricana, el conflicto armado siguió siendo el principal impulsor del hambre en 2018, con 1,9 millones de personas con déficit alimentario severo.

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