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MSF
Sábado, 18 de agosto de 2018

Traer al mundo niños sin VIH

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[Img #18309]El VIH afecta a hombres y mujeres por igual, pero en los países pobres ellas son quienes tienen más riesgo de contraerlo, y de hecho son quienes más lo sufren. Las mujeres con VIH se enfrentan a muchos problemas médicos y sociales, y las que están embarazadas, además, deben preocuparse de no transmitírselo a sus bebés durante la gestación, el parto o la lactancia.

 

Cuando no reciben tratamiento antirretroviral, el 40% de las embarazadas con VIH transmiten el virus a sus hijos; sin embargo, con un tratamiento eficaz y sostenido, esta tasa cae por debajo del 5%. Pero no todas tienen la posibilidad de diagnosticarse y medicarse. Sigue habiendo un gran estigma y mucha desinformación en torno al VIH, y la mujer no siempre se atreve a contar a su pareja o a su familia que tiene el virus, ya que puede ser abandonada o expulsada del hogar. Así que, para ellas, buscar tratamiento para salvar la vida de un hijo a veces supone arriesgarlo todo.

 

El tratamiento para la Prevención de la Transmisión del VIH de Madre a Hijo (PTMH) supone un gran avance en el control de la pandemia; MSF la proporciona en todos sus proyectos para personas con VIH. Uno de los componentes más importantes de los programas de PTMH es el apoyo entre pacientes: mujeres que han recibido el tratamiento ayudan a las recién incorporadas a afrontar su nueva situación y a adherirse a la terapia. Son las madres de apoyo, y Edna las conoce bien.

 

Edna vive en Thyolo y es VIH-positiva: “Cuando me lo dijeron, me asusté mucho. Había ido a la clínica para saber si estaba embarazada y no para que me dijeran algo así. Pensé: ‘¿Cómo voy a decírselo a mi marido? ¿Y si me dice que nuestro matrimonio se ha acabado?”. Su marido la dejó, aunque al poco tiempo regresó. Con su apoyo, Edna consiguió que la niña naciera sin VIH.

 

A Edna le llevó un tiempo enfrentarse a esta realidad y aceptarla. “Sabía que eso era un hecho, pero tenía muchas preguntas. ¿De verdad voy a tomarme esto el resto de mi vida? ¿Y cuánto tiempo es ‘el resto de mi vida’? ¿Qué pasará con mis hijos? ¿Podré estar sana y cuidarlos? ¿Qué pasa si interrumpo el tratamiento? ¿Qué pasa si se me acaba? Fui a las madres de apoyo con todas esas preguntas. Ellas me ayudaron a ser fuerte”. El asesoramiento individual y los grupos de apoyo comunitarios han ayudado mucho a Edna y a otras mujeres en su misma situación. Si quieres conocer más su historia, mira este vídeo de MSF: https://www.youtube.com/watch?v=JCZ-rxypmEo&feature=youtu.be

 

 

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