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MSF
Sábado, 18 de agosto de 2018

Ninguna opción es buena

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[Img #18308]Cada día, mujeres adultas y adolescentes llegan a los hospitales y salas de urgencias de MSF con peligrosas complicaciones provocadas por abortos realizados en condiciones médicas que no eran seguras. Llegan en un estado de gran sufrimiento físico, y a menudo también avergonzadas y temerosas de la reacción del personal sanitario.

 

El aborto no seguro es una de las cinco principales causas de mortalidad materna, y provoca cerca del 13% de las muertes de mujeres embarazadas. Las cifras se disparan en algunas regiones, como América Latina, y en contextos como los campos de refugiados y las zonas afectadas por un conflicto. En la mayoría de estos lugares los métodos anticonceptivos raramente están disponibles, y el aborto está restringido por ley. Para la mujer, seguir adelante con el embarazo puede no ser una alternativa viable, bien por la falta de recursos, bien por el rechazo y el estigma, o por posibles represalias de la familia y la comunidad. Ninguna opción es buena, y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, la mujer acabará arriesgando la vida para interrumpir el embarazo.

 

El aborto no seguro es la única causa de mortalidad materna totalmente prevenible. Para MSF, la interrupción segura del embarazo es una necesidad médica, y una parte esencial de la salud reproductiva: proporcionar a la mujer una atención integral consigue reducir la mortalidad y previene los abortos no seguros. Sin embargo, hay pocos proyectos de MSF que puedan practicarlos: en muchos lugares lo impiden las restricciones legales y la percepción de la comunidad, que pueden poner en peligro a las pacientes y al personal sanitario.

 

Haití es uno de los 140 países donde el aborto está restringido por ley. En el centro de Puerto Príncipe, las niñas juegan junto a farmacias en las que se vende ilegalmente un medicamento utilizado para inducir abortos: el misoprostol. Al comprarlo, la mujer no recibe ningún tipo de información sobre la dosis que debe tomar o sobre sus efectos, y por supuesto tampoco tiene un seguimiento médico.

 

La joven en imagen, por ejemplo, tenía 20 años cuando llegó al hospital de urgencias obstétricas de MSF en Puerto Príncipe en estado grave: se había sometido a un aborto no seguro a manos de un sanitario sin licencia, un chalatan según la palabra criolla con la que se conoce popularmente en Haití a los curanderos. La chica tenía el útero perforado y sufría hemorragia y deshidratación severas. Sobrevivió, pero muchas otras no lo consiguen. Conoce sus historias en #SinEllasNoHayFuturo

VÍDEO: https://youtu.be/mgqoq0UUxlU 

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