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Redacción
Jueves, 5 de julio de 2018

El jefe de DDHH de la ONU pide Justicia para los rohingyas: "La retórica no puede ocultar los hechos"

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El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Husein, ha reiterado este miércoles su llamamiento al Consejo de Seguridad para que remita la "persecución" a los rohingyas en Birmania al Tribunal Penal Internacional (TPI) para que investigue los crímenes cometidos contra esta minoría étnica de fe musulmana.

Al Husein ha comparecido ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para presentar los testimonios recabados por su oficina de los nuevos refugiados rohingyas que han cruzado la frontera birmana hacia Bangladesh. Desde mediados de junio, se han registrado 11.432 nuevas llegadas, ha precisado.

"Describen la continuada violencia, la persecución y las violaciones de los Derechos Humanos", ha declarado. "Una mujer que llegó en mayo cuenta que se fue después de dos incidentes en los que las casas rohingyas de su pueblo, Rathedaung, fueran quemadas y de que los habitantes murieran tiroteados por los soldados en las calles", ha contado. También hay relatos de personas desaparecidas: "Un hombre de Buthidaung contó que huyó después de que a su padre se lo llevaran los militares. Desde entonces no sabe dónde está". Así las cosas, "muchos no se atreven a salir de sus casas".

Al Husein ha señalado además que, a pesar de que ya hace un año del inicio de la crisis rohingya, ninguno ha regresado a Rajine, el estado birmano donde viven. Eso se debe, ha explicado, a que "muchos --si no todos-- los que han regresado voluntariamente han sido detenidos". Aunque después han recibido el perdón presidencial, han acabado en centros de acogida cuyas condiciones son similares a la "detención administrativa".

El diplomático jordano ha recordado que la crisis estalló el 25 de agosto por una ola de ataques de ARSA, insurgentes rohingyas, contra las fuerzas de seguridad. "Esto es engañoso", ha asegurado, porque "los ciclos de violencia y restricciones de los Derechos Humanos" contra los rohingyas son muy anteriores a ARSA, que se creó en 2013. Datan al menos de 1978 y desde entonces "la recurrente campaña para erosionar su personalidad jurídica se ha intensificado".

El último ejemplo en este sentido, ha indicado, es la creación de una Tarjeta de Verificación Nacional (NVC, por sus siglas en inglés) que perfila a los rohingyas como "extranjeros en su propia tierra". "Muchos refugiados han descrito una insoportable presión para que la aceptaran. Un hombre dijo que le ataron y golpearon para que la cogiera pero se negó y se llevaron a su hija, a la que no ha vuelto a ver", ha ilustrado.

Para Al Husein, "la sinceridad de Birmania sobre el proceso de repatriación de los rohingyas", que se propuso iniciar a principio de año y sigue paralizado, "no se medirá por el número de acuerdos o compromisos que alcance, sino reconociendo que los rohingyas son ciudadanos con los mismos derechos que los demás". Ha recomendado a las autoridades birmanas comenzar por los 120.000 desplazados internos que dejó la anterior ola de violencia, en 2012.

Birmania también se comprometió a llevar a cabo una investigación sobre los crímenes cometidos contra los rohingyas, sin embargo, Al Husein ha denunciado que las pesquisas sobre incidentes anteriores han revelado un patrón para encubrir la responsabilidad del Estado y sus agentes. "Los militares ya se han absuelto de cualquier responsabilidad por la violencia del año pasado", ha recalcado.

Por ello, ha pedido al Gobierno birmano que permita la entrada al país de expertos internacionales en Derechos Humanos y de la enviada especial de la ONU, Yanghee Lee para que hagan sus propias investigaciones. En cualquier caso, ha insistido en que La Haya debe intervenir: "Urjo al Consejo de Seguridad a referir inmediatamente el caso de Birmania al TPI" por crímenes de lesa humanidad y genocidios contra los rohingyas.

"Birmania debe entender que la comunidad internacional no olvidará las atrocidades cometidas contra los rohingyas y que no absolverá a los políticos que intentaron encubrirlas", ha advertido. "Ninguna cantidad de retórica puede ocultar los hechos", ha concluido.

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