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Monique Barbut
Lunes, 18 de junio de 2018

¡Eres más poderoso de lo que piensas!

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[Img #18047]¿Estás abrumado por las deprimentes noticias que te llegan todos los días? Conflictos, migraciones forzosas, hambre, inundaciones, huracanes, extinción de especies, cambio climático, amenazas de guerra… una lista aparentemente interminable. Puede que te sorprendas, pero realmente puedes hacer que cambien muchos de estos problemas.

Al igual que cada gota de lluvia cuenta para un río y cada voto cuenta en unas elecciones, también lo hace cada elección que hacemos en lo que consumimos. Con cada producto que compramos, aumentamos el caudal del río de la sostenibilidad o de la insostenibilidad. Es un voto a favor de políticas que difunden bienes sociales como la paz y la erradicación de la pobreza o males sociales como el conflicto o la pobreza extrema.

Dependemos mucho de los gobiernos, olvidando que son ellos los que establecen políticas que nos incitan a tomar decisiones específicas. Así de poderosas son nuestras elecciones de estilos de vida.

Monique Barbut, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertifiación. Crédito: CNULD

Monique Barbut, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertifiación. Crédito: CNULD

Imagina qué pasaría si los más de 7.000 millones de consumidores del mundo nos comprometiéramos, cada año, a un solo cambio de estilo de vida que respalde la provisión de bienes provenientes de tierras gestionadas de manera sostenible.

Cada Año Nuevo hacemos buenos propósitos de cambio. ¿Por qué no incluir entre esos propósitos  un cambio en nuestros hábitos que nos transforme en consumidores con un estilo de vida inteligente y sostenible? Sin ninguna intervención del gobierno, podemos tomar decisiones que ayuden a poner fin a la deforestación, la erosión del suelo y la contaminación o a reducir los efectos de la sequía o las tormentas de arena y polvo.

Sin embargo, para acertar en el cambio de estilo de vida,  cada uno de nosotros debe primero averiguar dónde se cultivan y procesan los bienes que consumimos. Por ejemplo, si están vinculados a conflictos en regiones con tierras o bosques que se degradan rápidamente o con aguas o suelos contaminados. Conociendo esa información, seremos capaces de elegir aquellas alternativas que se produzcan de manera sostenible. Es un cambio pequeño y realizable que podemos proponernos  todos los años.

Cada país y producto tiene una huella del suelo. Lo que comemos, lo que vestimos, lo que bebemos. El fabricante o proveedor de los productos que consumimos. Las marcas relacionadas con estos proveedores que apoyaremos. En este sentido, deberíamos priorizar la compra a los propietarios de pequeñas explotaciones locales para reducir nuestra huella ecológica global.  Como consumidores tenemos muchas opciones. Entonces el eslabón perdido vital sería el consumidor informado.

A través de las aplicaciones para teléfonos móviles, cada vez es más fácil rastrear de dónde provienen los productos que consumimos. También es cada vez más fácil encontrar proveedores alternativos de nuestra elección, puesto que el sector privado también está adoptando poco a poco la idea del negocio ético. La información que necesitamos está literalmente en el teléfono móvil, en la palma de nuestra mano.

Pero debemos creer en nuestro propio poder para cambiar el mundo. El efecto global en el mercado podría sorprendernos.

Premiaremos a los productores de alimentos, los administradores de recursos naturales y los especialistas en planificación territorial que luchan contra viento y marea para mantener la tierra sana y productiva. Esta es la forma más económica de ayudar a cada familia y comunidad en el mundo para que prosperen, y así evitar el daño y la pérdida de vidas que resultan de la degradación ambiental y de los desastres.

El 17 de junio, se celebra el Día mundial de lucha contra la desertificación y la sequía. Hagamos de esa fecha nuestra cita con la naturaleza. Nos encontramos prácticamente en la mitad año y es un buen momento para revisar el progreso que estamos logrando en nuestros buenos propósitos de Año Nuevo para alcanzar un estilo de vida sostenible.

En 2030, cuando la comunidad internacional evalúe su logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, podremos decir que con nuestros cambios de estilo de vida, hemos contribuido a favor de las generaciones presentes y futuras.

Eres más poderoso de lo que piensas. Toma tu poder y actúa.

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