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Redacción
Martes, 12 de junio de 2018

La política migratoria vuelve a enfrentar a los conservadores alemanes

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La política de asilo y de inmigración ha vuelto a enfrentar a la Unión Cristiano Demócrata (CDU) que lidera la canciller Angela Merkel y a su partido bávaro hermano, la Unión Social Cristiana (CSU), unidos en la Gran Coalición junto al Partido Socialdemócrata (SPD), ha vuelto a provocar fricciones y el aplazamiento del anuncio de la nueva política de asilo que iba a hacerse pública inicialmente este martes.

Según ha podido saber la agencia de noticias DPA, la reforma de calado que el titular de Interior, el líder de la CSU, Horst Seehofer, ha ultimado se va a quedar en un cajón por el momento porque Merkel se muestra reacia a que se lleven a cabo expulsiones de peticionarios de asilo en la frontera alemana.

"Me gustaría que el derecho europeo tuviese prioridad sobre el derecho nacional", recalcó Merkel este domingo en una entrevista con la televisión pública germana, recién llegada de la cumbre del G-7 celebrada en Canadá.

Con estas palabras, la dirigente marcó distancias con el líder de la CSU, quien había anunciado a bombo y platillo en el dominical "Bild am Sonntag" que el martes iba a presentar un "plan maestro" con 63 medidas porque entendía que la política de asilo en Alemania debía revisarse "profundamente".

"Merkel y Seehofer todavía quieren hablar sobre determinados puntos", indicó hoy el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, al ser preguntado al respecto. Mientras, en círculos gubernamentales se dijo que el ministro de Interior tiene intención de acelerar los procesos de gestión de asilo.

El anuncio de una reforma de calado de la ley de asilo se produce en un momento en el que la opinión pública alemana está conmocionada por las sospechas que se ciernen sobre un refugiado iraquí de haber violado y matado a una niña alemana de 14 años. El llamado "caso Susanna" ha reavivado el debate sobre la gestión de las solicitudes de asilo en el país, al que en 2015, en plena ola migratoria, llegaron cerca de un millón de extranjeros, en su mayoría procedentes de Siria.

La tensión entre la mandataria y su aliado bávaro viene de lejos. Seehofer se convirtió en el principal crítico de la decisión de Merkel de permitir hace casi tres años el ingreso incontrolado en Alemania de refugiados de Oriente Próximo y de África.

De forma machacona, en su condición de dirigente de la región a la que llegaron la mayoría de refugiados en 2015, Seehofer no dudó en censurar drásticamente la gestión de Merkel, incluso sin importarle que la canciller estuviera presente.

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