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Redacción
Jueves, 31 de mayo de 2018 | Noticia leída 21 veces

Cáritas atendió en 2017 en Euskadi a 53.000 personas y concedió 5,36 millones en ayudas, un 77% más que hace 10 años

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Cáritas atendió en Euskadi, a lo largo de 2017, a alrededor de 53.000 personas y concedió 5,36 millones de euros en ayudas, la mayor cantidad "de su historia" y casi un 77% más que hace 10 años. En Gipuzkoa, la organización prestó atención a 23.479 personas, a 18.600 en Álava y a 10.931 en Bizkaia.

El director de Cáritas Gipuzkoa, José Ramón Aramendi, el secretario general de la entidad, José Emilio Lafuente, y la administradora, Kontxi Elexpe, han presentado en San Sebastián la Memoria 2017 del Territorio, en una comparecencia en la que han incidido en que "parte de la población se va quedando anclada en una espiral de pobreza y sostenibilidad de la que es muy difícil salir".

Pese a que se constata un descenso en el número de personas atendidas y "cierta mejoría social", los efectos de la recuperación económica no han llegado a todas las familias y "se complejizan y cronifican situaciones".

Lafuente ha explicado que las situaciones de vulnerabilidad y exclusión social de las personas y familias acompañadas por Cáritas "son cada vez más complejas y requieren de respuestas más integrales". En esa línea, ha señalado que, pese a que disminuye el número de personas atendidas por la mejoría de la situación general, sigue siendo "bastante alto con respecto a los años anteriores a la crisis".

Los responsables de Cáritas han insistido en que los hogares que menos están percibiendo los efectos del nuevo ciclo económico "son aquellos que más sufrieron los efectos de la crisis". Además, se ha detectado un ascenso de jóvenes y familias monomarentales en situación de necesidad.

GIPUZKOA

En el caso de Gipuzkoa, Cáritas atendió el pasado año a 23.479 personas en situación de exclusión social, 3.230 menos que en 2016, aunque la inversión en atención directa fue mayor y ascendió a 3.196.909 euros. El 34% de esta cifra se destinó a vivienda, 32% a subsistencia, 16% a empleo y formación, 12% a suministros, 4% a transporte y 2% a educación. La inversión total de la asociación fue de 11.168.932 euros, un 82% procedente de fondos propios y un 18% de fondos públicos (Diputación foral de Gipuzkoa).

En esa línea, un 6,4% de las personas que viven solas carecen de apoyo familiar. Aramendi ha resaltado que "la exclusión social se vive en soledad y con conflicto social en Euskadi", algo que no sucede en otras comunidades autónomas. Por ello, ha subrayado la importancia del trabajo del voluntariado, que en Cáritas Euskadi asciende a 3.858 personas, para "el acompañamiento y para dar calor humano".

El director de Cáritas Gipuzkoa ha recordado la apuesta que la entidad realiza por la economía solidaria, con el objetivo de la inserción social de las personas más desfavorecidas, a través de la Fundación Sarea. De este modo, ha explicado que se ofrece trabajo ocupacional a estas personas y se incide también en la formación a través de cursos de, entre otros, fontanería, peluquería, hostelería o albañilería.

REFUGIADOS

En el caso de los refugiados, Cáritas diocesana de San Sebastián, ante las pocas posibilidades actuales de acogerlos en Euskadi, ha optado por la ayuda en origen a través de otras fundaciones en países como Jordania, Líbano o Irak y el pasado año destinó 303.808 euros a proyectos de cooperación en Oriente Medio.

Otros proyectos de Cooperación Internacional y de respuesta a situaciones de emergencia en los que ha trabajado han estado en países como Haiti (206.039 euros), África (78.823 euros), Ecuador (43.084 euros), Nepal (97.774 euros), El Salvador (137.486 euros), República Dominicana (25.134 euros), o Puerto Rico (24.134 euros).

Finalmente, los responsables de Cáritas Gipuzkoa han abogado por un sistema de protección social que atienda a las personas más vulnerables y por un plan de vivienda que desarrolle vivienda en alquiler social y posibilite también prestaciones sociales para el acceso y mantenimiento del alquiler a quienes tengan una situación económica más precaria.

En ese sentido, dentro de la modificación de su organización interna que está llevando a cabo este año apuestan por este tipo de viviendas, que se sumen a las viviendas de la iglesia y de particulares para cederlas a personas con dificultades.

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