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Iñigo Pombo

La solución no puede ser patrimonio de nadie sino responsabilidad de todos, por Iñigo Pombo

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[Img #17813]Los que creemos que la RGI y la PCV son auténticos pilares de nuestra convivencia, no podemos quedarnos parados e inertes ante los continuos ataques que recibe el sistema.

 

Y no voy a emplear argumentos para defender nuestro sistema basándome en que la RGI hace disminuir las diferencias sociales o que contribuye a que no haya más delincuencia en nuestras calles. Mi reflexión va en otro sentido: encuentro el fundamento de la RGI en unas palabras dichas en el año 1989 por el recientemente fallecido José Ignacio Arrieta, quien decía entonces: “En Euskadi hemos asumido la marginación no como un problema del que la padece sino de la sociedad y, como tal, la solución no puede ser patrimonio de nadie sino responsabilidad de todos”. Es decir, el fundamento de la RGI está precisamente en el valor de la solidaridad, en la asunción de la pobreza como algo que nos debe afectar a todas y a todos. Descartemos, pues, cualquier finalidad utilitarista: No se crea la RGI para… sino porque…

 

Nos quejamos con frecuencia de que las afirmaciones más frecuentes que se hacen para ir en contra de la RGI resisten con relativa tranquilidad la avalancha de datos que desmienten estas afirmaciones. ¿Qué pasa? ¿Por qué los datos no desmontan ya estos rumores? Creo que la respuesta no es difícil; pero debemos de tener una pista de por dónde deben ir nuestras argumentaciones. Yo creo que hay una confusión de planos. Los rumores se han convertido en creencias. Aunque puedan resultar falsas, son creencias y se viven como tales. Las creencias no se deben combatir con argumentos racionales porque éstos no afectan a las creencias. Creo que en momentos de crisis económica, cada vez que se dé algo a alguien que lo necesite, eso se va a vivir siempre como una creencia y va a provocar siempre una contestación; pensamos que dándole a alguien algo gratuitamente, de alguna manera me lo está quitando a mí. Esta es la creencia que, a mi juicio, está afectando a nuestro sistema de protección: la creencia de que dando algo, pierdo; lejos de las palabras del Consejero Arrieta que hacía un planteamiento de solidaridad.

 

Y es por eso por lo que creo que el rumor se combate yendo al  fundamento de la RGI: debemos preguntarnos si realmente nos importa lo que le pase al otro. Debemos buscar y hurgar en nuestras creencias; mientras no lo hagamos así, creo que no progresaremos en la defensa de nuestro sistema.

 

No me resisto a la tentación de apelar a todos los movimientos sociales a reflexionar sobre su papel en este tema. En mi modesta opinión, deben actuar como un elemento cohesionador, como fundamento de un modelo social por el que estamos dispuestos a apostar. Creo que mientras vivamos la RGI como un sistema que palía las diferencias económicas, pero que no nos responsabiliza de la situación del otro, no conseguiremos nada. Y creo que es ahí donde el Tercer Sector en cuanto depositario de valores éticos, tiene mucho que decir mucho. Y lo debería de hacer ya, antes de que sea tarde. Estamos convencidos de ello.

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