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Elsa Fuente
Martes, 17 de abril de 2018 | Noticia leída 28 veces

Rohingyas

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Huyeron de incendios, hambrunas, asesinatos en masa y violaciones; en definitiva, huyeron de actos de violencia indescriptibles en el oeste de Myanmar y buscaron refugio en Bangladesh. Las personas rohingya componen la minoría más perseguida del mundo, más de un millón de personas refugiadas que actualmente vive en asentamientos temporales y condiciones de hacinamiento. Ningún país las reconoce, por lo que las rohingya viven en un limbo. Ahora se enfrentan a la época de ciclones, monzones y lluvias torrenciales. Una catástrofe natural está por venir y esta emergencia dentro de la emergencia necesita apoyo de manera urgente. 

Más de la mitad de las personas rohingya que viven en los campos de refugiados en Bangladesh son niños y niñas, en un estado crítico de salud física y emocional. Viven en frágiles cabañas hechas de bambú, plástico y palos ubicadas en laderas con alto riesgo de deslizamiento de tierra por lo que, ante las previsiones meteorológicas, la magnitud de la catástrofe puede ser terrible. La propagación de enfermedades como el cólera o la diarrea aguda acuosa debido al consumo de agua en mal estado es uno de los mayores riesgos a los que se enfrentan. Además, los espacios amigos de la infancia y de aprendizaje de UNICEF pueden estar entre los primeros servicios afectados.

"Una bala me hirió en el pie. Creo que me dispararon por error. Querían disparar a personas grandes" (Muhamad-Cox,s Bazar, Bangladesh). “Asesinaron a mi padre y no pudimos ni enterrarlo” (Mohammad, 10 años). “No quiero volver a Myanmar. La gente mata a otra gente” (Supayra, 7 años). “Si hay paz, quiero volver ahora mismo” (Anowar, 8 años). Ante testimonios como estos, en UNICEF trabajamos para reclamar los derechos de los niños y niñas rohingya, pidiendo a todas las partes implicadas en el conflicto protección y acceso humanitario para atender sus necesidades. Que quienes quieran regresar, puedan hacerlo en condiciones de seguridad y dignidad.

También hemos puesto en marcha la tercera ronda de una campaña de vacunación contra la difteria, se han construido centros para tratar la diarrea y hemos reforzado algunas infraestructuras para evitar que las inundaciones o los deslizamientos de tierra les afecten. Asimismo, estamos desarrollando campañas de vacunación contra el sarampión, la rubeola y la polio, y hemos llevado a cabo una de las mayores campañas contra el cólera de nuestra historia. Distribuimos agua potable en camiones cisterna, a la vez que ampliamos los sistemas de agua para atender las necesidades de la población: el desafío es distribuir 9 millones de litros por día.

Debemos asegurarnos de que ningún niño o niña se vea privado de su infancia en esta doble emergencia y tenemos que dar respuesta a sus necesidades en forma de refugio, alimentos, agua potable, saneamiento y atención médica. En UNICEF nos preocupamos de la supervivencia y protección de los niños y niñas rohingya y sus familias. Si no actuamos y les olvidamos, lo perderán todo.

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