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Redacción
Martes, 6 de febrero de 2018

Tres generaciones unidas contra la mutilación genital femenina en Malí

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Alima, Fatoumata y Awa son abuela, nuera y nieta y comparten un deseo: el fin de la mutilación genital femenina que, en el caso de Malí, su país natal, afecta al 89 por ciento de las mujeres, de ahí el que la ONG Plan International haya lanzado una campaña de recogida de firmas para acabar con esta práctica.

"La perseverancia es la única forma de luchar contra la mutilación. Somos nosotras, las mujeres de distintas generaciones, las que debemos ponernos de acuerdo para que esta costumbre tan arraigada acabe", defiende tajante Alima Coulibaly, de 70 años.

Alima es la mujer con más edad y experiencia en la familia, pero su nuera Fatoumata Camara, de 25 años, y su nieta Awa Sacko, de 6 años, también están en contra de la mutilación.

"Tuve muchos dolores y problemas al dar a luz", cuenta Fatoumata, que pensaba que era algo normal hasta que gracias a uno de los grupos informativos de Plan International descubrió que la mutilación genital femenina que le practicaron siendo niña le provocó "esas complicaciones". Ahora, lo tiene claro: "No quiero que mi hija Awa pase por lo mismo", sostiene.

Pese a que en 2016 la Unión Africana aprobó la prohibición de la mutilación genital femenina en los 50 estados miembro, la práctica sigue estando muy arraigada en el continente.

Con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), Plan International, que además de promover cambios legislativos en los países afectados, también trabaja en el diálogo intergeneracional y la sensibilización en las comunidades, se ha propuesto ahora reunir firmas que se presentarán ante el Parlamento maliense para que se tomen medidas y se adopten políticas concretas que pongan fin a esta práctica.

Según recuerda la ONG, la mutilación acarrea traumas y provoca lesiones físicas de por vida, como desequilibrios durante la menstruación, dificultades en el parto, hemorragias o infecciones del aparato urinario. En ocasiones, incide, las complicaciones al dar a luz pueden provocar incluso la muerte de la mujer y el bebé.

"Antes nunca se hablaba de la mutilación, era un tema tabú. Ahora se organizan charlas en el centro del pueblo para informar a los jóvenes", resalta Alima. Plan International lleva a cabo talleres, charlas, material divulgativo y grupos de discusión para aumentar la concienciación y dar a conocer los riesgos y consecuencias negativas de la mutilación genital femenina.

"Tres millones de niñas y jóvenes son mutiladas cada año en todo el mundo, pese a estar prohibido por ley o decreto constitucional en los países con mayor prevalencia", lamenta la directora general de Plan International España, Concha López. "Desde Plan International pedimos a la comunidad internacional que cumpla con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y ponga fin a la mutilación, una práctica que atenta contra la salud e integridad de mujeres y niñas", reclama.

La ONG busca la implicación de las niñas y los niños, las mujeres y hombres, los profesores y profesoras, el personal sanitario y los líderes tradicionales y religiosos para que entiendan las graves consecuencias negativas de la práctica y se conviertan en agentes activos de cambio.

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