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Alicia Alemán Arrastio

Cooperación vasca: Cinco certezas

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Este año, a la cooperación vasca le toca ordenar su armario. Ha comenzado ya el proceso de evaluación del III Plan Director de la Cooperación Vasca que dará lugar a la elaboración del IV Plan Director para los próximos 4 años. Toca ordenar el armario y situarse en el campo de juego, el sistema internacional de la cooperación. “Lo cierto es lo incierto”, dicen en las orientaciones al borrador del plan director. De hecho, son pocas las certezas existentes en la cooperación internacional, pero las hay. La primera certeza es obvia, y se refiere al tamaño, el origen y la naturaleza de las diferentes cooperaciones que existen en el mundo, incluida la vasca.

La cooperación vasca es como un armario pequeño, con una capacidad de gasto anual de unos 42 millones de euros anuales. Nada que ver con el armario de la cooperación inglesa, 18.000 millones de dólares, la alemana de 24.700 o la estadounidense de 33.600 millones o incluso la española de 4.100 millones (OECD, 2017) o de la Fundación Ford, de 213 millones, la Fundación Melinda y Bill Gates, 4.600 millones o la Open Society Foundations de George Soros, 940,7 millones. En la cooperación vasca no se incluyen gastos militares y tienen menor peso los intereses geopolíticos que los lazos históricos y de solidaridad. Por otra parte, es un armario que nunca ha desplegado todo su potencial presupuestario; es decir, nunca ha llegado a gastar todo lo que ha dicho que iba a gastar, un desafío que es legal, político y administrativo y es necesario afrontar con lucidez y responsabilidad.

Por otro lado, es un armario que contiene prendas clásicas, las que corresponden a una cooperación que nació a principios de los años 90 de la solidaridad que empezó en las plazas y en los ayuntamientos, y ya ha entrado en su primera madurez: conserva prendas del pasado, algunas en buen estado, otras en decadencia o en desuso, y otras que se han convertido en un problema porque más que abrigar molestan, pesan demasiado y no permiten avanzar.  Llegamos a la segunda certeza. La cooperación vasca se ha burocratizado: el esfuerzo conjunto que tanto las distintas administraciones como los agentes de la cooperación vasca (entre ellas, las ONGD) dedica a la necesaria tarea de conseguir fondos públicos y vigilar el buen uso de los mismos consume una excesiva energía del conjunto de actores y esquilma las fuerzas para tareas más estratégicas. Es clara la necesidad de simplificar la batería de instrumentos que tiene la cooperación vasca, como lo evidencian los sucesivos estudios que se han dedicado al tema (Unceta et al, 2012, Martínez 2016). Ordenar el armario implicar gastar menos energías en vigilar el buen funcionamiento de los fondos de la cooperación vasca, lo que probablemente entrañe una transición hacia un nuevo escenario de gestión donde las relaciones de confianza y la innovación van a ser imprescindibles.

La tercera certeza nos viene de ese mundo al que la cooperación vasca recurrentemente salimos para conectarlo con nuestra propia sociedad. El mundo más allá de nuestros muros se muestra crecientemente riesgoso y voluble, caracterizado por una triple crisis ecológica, social y económica, el fuerte aumento de las desigualdades, el auge de los neopopulismos y el debilitamiento de la calidad democrática. Esto está sucediendo en gran parte de los países donde trabaja la cooperación vasca, al igual que en nuestro entorno, aunque con importantes matices. De acuerdo a la alianza mundial para la participación ciudadana CIVICUS, los espacios cívicos para la participación de la sociedad civil se están viendo rápidamente amenazados en los últimos años (Firmin, Tiwana, & Waltern, 2017). Aumenta el número de países que han publicado legislaciones restrictivas para las  ONG y es particularmente preocupante la situación de los defensores de los derechos de la naturaleza (Pousadela, 2016), de las organizaciones de mujeres y feministas, y la crisis de seguridad en toda Latinoamérica. Toca prepararse para este panorama general. Afortunadamente, tenemos un buen fondo de armario para la ocasión: una larga trayectoria de trabajo con organizaciones experimentadas en fortalecimiento de la sociedad civil, protección de los derechos humanos y construcción de espacios para el diálogo entre el gobierno y la sociedad, especialmente en los países emergentes. Este el verdadero goretex de la cooperación vasca: el que sabemos que será más capaz de resistir ante la llegada de un invierno repleto de malas noticias para los  derechos humanos y la sociedad civil, que ya está aquí, ya ha llegado. Solo un 3% de la población mundial viven en países en los que el espacio cívico para la participación está totalmente abierto (Firmin et al., 2017).

Como es lógico, ni todo en el armario tiene que llenarse de goretex ni en todo el mundo en todo momento nos enfrentamos a vendavales. Estamos llegando a la cuarta certeza de la cooperación vasca. Necesitaremos también sacar otros clásicos, como es el valor de la solidaridad, la de toda la vida, la que educa a la ciudadanía en la dignidad intrínseca de todas las personas y en la ciudadana global,  en el respeto a las minorías, los bienes comunes y la producción y el consumo responsables, desde el café colombiano,  las patatas alavesas y el txakolí de Getaria hasta la tecnología punta, pasando por la energía. Lo que toda la vida se ha llamado educación para el desarrollo y evoluciona hacia la educación para la transformación social. De alguna manera, es allí donde también nos jugamos la relevancia del sistema de cooperación, al igual que nuestra coherencia como sociedad.  Ahora que se aproxima la madurez también es la hora de probar innovaciones, por supuesto, aunque que pensamos que lo mejor es hacerlo desde el aprendizaje del camino recorrido y desde la prudencia. Es decir, hacerlo sin excesivas estridencias y desde las evidencias probadas y el conocimiento. Esa es la quinta certeza de la cooperación vasca: investiguemos más y mejor los problemas y soluciones del desarrollo. Quizás así lo incierto se irá haciendo un poco más cierto.

 

23 de enero de 2017

 

Firmin, Andrew, Tiwana, Mandeep, & Waltern, Deborah. (2017). Informe sobre el estado de la sociedad civil. Retrieved from Johanensburgo: http://www.civicus.org/documents/reports-and-publications/SOCS/2017/informe-sobre-el-estado-de-la-sociedad-civil-executive-summary-es.pdf

OECD. (2017). Development Co-operation Report 2017. Data for Development. Retrieved from Paris: OECD.

Pousadela, Inés. (2016). Amenazas al espacio cívico en América Latina y el Caribe. CIVICUS.

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