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Redacción
Miércoles, 15 de noviembre de 2017

La OIM alerta de los casos de trata, explotación laboral y abusos sexuales entre los refugiados rohingya

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La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha alertado de la situación de explotación laboral, tráfico de personas y agresiones sexuales que padecen los refugiados rohingya que han abandonado Birmania para establecerse en Cox Bazar, Bangladesh, de acuerdo con entrevistas realizadas a estos.

Más de 600.000 nuevos refugiados rohingya se han asentado en Cox Bazar desde el pasado 25 de agosto, si bien las situaciones que denuncia la OIM se llevan produciendo desde mucho antes. "El tráfico humano suele ser invisible al principio, ya que hay otras necesidades urgentes como la comida o la vivienda. Sin embargo, las agencias que actúan en esta crisis no deberían esperar hasta que el número de víctimas identificadas se incremente", ha dicho una experta de la OIM en asuntos de trata, Kateryna Ardayan.

"Los refugiados rohingya necesitan de medidas preventivas y proactivas ya para mitigar los riesgos del tráfico humano y los supervivientes requieren ayuda, antes de que esta situación esté fuera de control", ha añadido Ardayan.

Entre las situaciones que sufren los rohingya se encuentran falsas ofertas de empleo remunerado en sectores como la pesca, el pequeño comercio o, en el caso de las mujeres, el trabajo doméstico. Los refugiados se ven obligados a aceptarlas, ya que no poseen ninguna otra fuente de ingresos. Muchas de ellas son peligrosas e incluso pueden llegar a implicar a niños.

La OIM ha indicado que, una vez comienzan a trabajar, muchos de los refugiados no reciben salario alguno, trabajan más horas de las acordadas o se les impide dormir. Tampoco se les permite abandonar los lugares de trabajo o contactar con sus familias e incluso a algunos se les fuerza a realizar trabajos que nunca acordaron que iban a hacer.

LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES, AÚN MÁS COMPLICADA

Con respecto a las refugiadas, muchas sufren abusos físicos o sexuales. Es el caso de un grupo de adolescentes a las que se les prometió que iban a trabajar como empleadas del hogar en Cox Bazar y Chittagong. Sin embargo, se las obligó a prostituirse, de acuerdo con la OIM. Incluso en otro de los casos notificados devolvieron a los asentamientos de refugiados a una mujer muerta, la cual se había ido a trabajar para una familia.

La OIM también ha reportado casos de refugiadas rohingya que contraen matrimonio de manera forzosa y a temprana edad, lo que constituye para muchas familias un mecanismo de ayuda que asegura protección y bienestar económico a las más jóvenes.

Muchos de los traficantes proceden de Bangladesh, si bien algunos son rohingya. En su mayor parte se establecen en una zona cercana a los campos de refugiados, a los cuales se llevan a lugares cercanos, pero también a otros más lejanos como la ciudad de Cox Bazar o Dacca.

La OIM ha asegurado que muchos de los rohingya incluso terminan fuera de Bangladesh, si bien también trata de atenderlos. Hasta ahora, más de 500.000 han recibido apoyo en materia de vivienda, se han llevado a cabo más de 70.000 consultas sanitarias y se ha proporcionado agua a 142.000 personas. Por su parte, casi 5.400 rohingya han recibo kits con suministros básicos y linternas solares.

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