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Elsa Fuente

La pobreza sí tiene rostro

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Cada vez que pensamos en pobreza es fácil que lo focalicemos en pobreza extrema, la más grave y evidente, y la que a día de hoy engloba a más de 800 millones de personas, que sobreviven, sin que imaginemos cómo, con 1,25 USD al día. Muchas de estas personas, cerca del 47%, son menores de 18 años.

Pero más cerca, nos encontramos con la pobreza relativa, el riesgo de pobreza o exclusión, la privación material severa, la pobreza de mantenimiento e incluso la pobreza en el empleo. Y todas ellas con una característica común, detrás de cifras encontramos personas, muchas veces niños y niñas, que ven vulnerados sus derechos humanos. Unos derechos que entendemos universales e inalienables.

La pobreza no es únicamente una cuestión económica, debemos dejar de valorarla exclusivamente como una falta de ingresos. Se trata de un fenómeno multidimensional que comprende la falta de las capacidades básicas para vivir con dignidad. Es algo que te atrapa, que se transmite de generación a generación, como si fuera heredable, ya que existen muy pocas posibilidades de movilidad social al respecto.

Este Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza, una vez más quiere poner el foco en la dimensión global del problema. Visibilizar a personas aún viven diariamente con menos de lo que nos cuesta un café  y que muchas de ellas carecen de acceso a alimentos, refugio, agua potable y saneamiento adecuados. La pobreza tiene muchas caras. Allí donde hay personas condenadas a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado” concluyó el padre Joseph Wresinski, inspirador de esta conmemoración mundial, el 17 de octubre de 1987.

Las personas pobres no tienen voz, necesitan conocer sus derechos, y saber y poder reivindicarlos. Lo que sí tienen es un plan: los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

UNICEF considera que la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible es una excelente oportunidad para que los Gobiernos y las políticas públicas respondan de manera efectiva a la lucha contra la pobreza, la desigualdad y a favor de la sostenibilidad. 17 objetivos interconectados que deben ser un Plan de Acción para hacer del planeta un lugar más amable, sostenible y equitativo.

Que la globalidad y la magnitud del problema no nos aturda: también es un asunto que atañe a vascos y vascas. En Euskadi contamos con un 19,2% de pobreza relativa de menores de 18 años y 12 de cada 100 niños y niñas que vive en hogares afectados por la pobreza en el empleo. La “localización” y aterrizaje de las propuestas marco aprobadas por 193 líderes mundiales es requisito imprescindible para que el planeta en su conjunto logre la erradicación de la pobreza, por cierto, Objetivo número 1 de la agenda para 2030. 

La exclusión social de personas en situación de pobreza se combate mejor si existe un compromiso por la acción y una serie de indicadores que resulten lo suficientemente ambiciosos como para generar cambio y perfectamente medibles para visibilizar los logros. Todo ello, desde una intervención  y coordinación activa de los diferentes agentes que promuevan también la cohesión social y la participación inclusiva en la sociedad.

El camino hacia 2030 ya ha comenzado y tenemos mucho que recorrer.

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