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Mikel Ruiz

Pobreza laboral

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En la memoria socioeconómica del pasado año que el Consejo Económico y Social ha elaborado, se pone de manifiesto que en el periodo 2014-2016 la pobreza laboral se ha incrementado, no de manera alarmante pero si preocupante.

Las prestaciones por desempleo, han descendido casi un 15% a pesar de que el paro de larga duración afecta a más de la mitad de las personas desempleadas y la cobertura de las prestaciones sólo llega al 42,4%

Llevábamos un largo periodo de tiempo antes de la crisis en el que el empleo era  la puerta de entrada a la normalización social. Quien tenía trabajo, tenía prestaciones y derechos que le garantizaban una vida suficientemente digna.

Ahora no es así. Más de doce mil personas con empleo en el País vasco perciben un salario por debajo de la RGI y solicitan el complemento al que tienen  derecho para alcanzar este  nivel  de ingresos.

Y si tomáramos otros indicadores para determinar el umbral de la pobreza,  son bastantes más las personas con empleo que se encuentran  en esta situación.

La relación entre temporalidad y trabajo parcial con la pobreza laboral se pone de manifiesto en el hecho de que esta afecta al 16% de las personas con este tipo de contratación laboral frente al 1% de la población con empleo estable.

Esta realidad tiene que hacer reaccionar al conjunto de la sociedad vasca en la búsqueda de un nuevo escenario  del mercado de trabajo más acorde con el que históricamente hemos mantenido.

El empresariado vasco, entre los mejores del estado, reaccionó ante la crisis con un modelo conservador,  prudente. En estos momentos,  de evidente recuperación económica, ha llegado el momento de apostar por la calidad en el empleo,  modelo  que aunque presente un  mayor riesgo, está demostrado favorece la competitividad y el crecimiento en el medio y largo plazo.

También los sindicatos deben posibilitar la búsqueda de acuerdos que compatibilicen  los objetivos sociales con los económicos y empresariales.

Y el Gobierno, en su labor de impulsar cuantas iniciativas sean precisas para el logro de las mejoras  necesarias en el mercado laboral.

 

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