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Alicia Alemán Arrastio
Lunes, 8 de mayo de 2017 | Noticia leída 220 veces
La industria minera se plantea la economía circular

¿Extraer o reciclar?

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Entre septiembre y diciembre de 2015 se organizaron dos grandes cumbres internacionales en Nueva York  y en París para acordar sobre dos grandes problemáticas globales: los Objetivos de Desarrollo y la lucha contra el cambio climático. Por esas mismas fechas se presentaba en la pequeña localidad de Davos (Suiza) un informe encargado por el Foro Económico Mundial sobre la minería y los metales en un mundo sostenible 2050.

 

Dicho informe fue redactado en colaboración con Boston Consulting Group y tiene como precedente un informe prospectivo encargado a la empresa Accenture sobre minería y metales en un mundo sostenible publicado en 2014[1] y otro informe sobre la disponibilidad futura de recursos naturales y un nuevo paradigma para la disponibilidad global de recursos[2] publicado también en 2014. Los principales destinatarios de los tres informes son las propias empresas y, en concreto, su personal directivo. Se menciona explícitamente que el informe pretende inspirar modelos de negocio que permitan el éxito en el sector.

 

Resulta fascinante para una ONG como ALBOAN contrastar con la industria de la minería y del metal su diagnóstico de la situación del sector a nivel mundial y sus preocupaciones de cara al futuro. De una manera algo tímida, la industria admiten sus debilidades internas y las muchas incertidumbres que el entorno geopolítico, financiero y climático global depositan sobre el sector. En ningún momento se mencionan los abusos de derechos humanos, los escándalos y los daños medioambientales que han causado históricamente y lo siguen haciendo en numerosos lugares del mundo, al igual que los movimientos de protesta existentes y de las numerosas corrientes antiextractivismo y posextractivismo existentes. En ese sentido, es sorprendente la amnesia de un informe que, por otro lado, tiene la lucidez de plantearse una importante transición de la que probablemente dependa su futuro.  


Se insiste en la idea de que la minería y los metales son bienes esenciales para la humanidad. De hecho, es una realidad que en las cadenas de valor de la mayoría de productos se encuentra dichos minerales y metales. También es una realidad que la sosteniblilidad es un reto creciente, igual que la adaptación a los cambios tecnológicos. Sin embargo, no hay una definición explícita de sostenibilidad y la lectura entre líneas permite detectar que la cuestión que sobrevuela en el fondo es la propia viabilidad de las empresas mineras. La industria está preocupada principalmente por las siguientes cuestiones: el equilibrio entre los suministros de bienes primarios y secundarios, la escasez y el encarecimiento de los recursos escasos (como el agua y la energía), las tendencias de consumo, las habilidades de la mano de obra, la regulación y el modelo de negocio.

 

El equilibrio entre bienes primarios y secundarios está directamente relacionado con la fuerza que el reciclaje y la economía circular puedan tomar en la economía y en la sociedad del futuro. ¿Cómo se equilibrará la extracción de nuevos minerales con el reciclaje? Probablemente el movimiento a favor del reciclaje será fuerte, pero “se requieren cambios fundamentales para apoyar esta transición, incluida una infraestructura apropiada, regulación y legislación”. La minería no desaparecerá, tampoco los metales: es el punto de enlace entre los productores de bienes y las industrias finales. Resulta bien curioso escuchar al propio sector insistiendo en que la economía circular no se desarrollará por sí misma y que requerirá precisamente de más legislación para impulsarla. Un giro importante en una industria que durante muchos años se ha mantenido en el discurso más liberal y neoliberal del “laissez faire” y que durante años ha hecho lobby y sigue haciéndolo para evitar precisamente más legislación.

 

El sector se ve a sí mismo imprescindible porque en el mundo pasaremos de ser 7.000 personas a 9.600 personas en pocos años, lo que implica necesariamente que la demanda va a subir. Sin embargo, la industria se preocupa por su sostenibilidad, a pesar de este entorno favorable. De hecho,  hay motivos importantes para preocuparse. 

 

En los próximos años, los principales cambios van a ser medioambientales, tecnológicos, sociales, geopolíticos y geográficos. Se prevén más complejidades y conflicto: mayores niveles de automatización, lo que va a requerir menor mano de obra, pero altamente cualificada, lo que colisiona con el objetivo de crear más empleo. Otro gran desafío es la basura electrónica, que se estima en 40 millones de toneladas. Se cita casos como el de la compañía minera Umicore o de Teck de Canadá que tiene ahora tiene su propia fundición y refinería, y el de fondos de pensiones como el holandés PFZW que están apostando por inversiones sostenibles. Algunas empresas mineras y financieras ya han emprendido los primeros pasos hacia la economía circular.

 

Por otro lado y como viene siendo habitual en este tipo de informes, se plantean 3 escenarios de futuro: i) un mundo a dos velocidades, donde tengamos países mineros sostenibles muy avanzados y países minero-dependientes atrasados, ii) un mundo de abundancia de recursos, donde se han desarrollado nuevas técnicas para producir de forma barata los metales o sustitutos, iii) un mundo de fragmentación global, donde los recursos se estén acabando antes de lo esperado, haya menos avances tecnológicos de lo esperado y fuertes conflictos de interés.

 

El uso circular de los metales está asociado a la idea de reusar y reutilizar los ya existentes. Hay tres tipos de recursos: I) primarios o vírgenes, que son commodities y metales directamente extraídos , ii)  secundarios, que son commodities y metales que son reutilizados o reciclados y no extraídos, iii) y los recursos habilitantes, como el agua y la energía.  Son cinco los grandes aspectos del uso circular de los commodities y los metale que se apuntan como relevantes para hacer la transición: el tratamiento de la basura, el tratamiento de la chatarra, el reciclaje desde los puntos finalesde la cadena (downstream), la reutilización a través del rediseño y los diferentes tipos de propiedad a través del impulso a la economía compartida.

 

Los principales desafíos que se anticipan para avanzar hacia una economía circular son dar con una tecnología efectiva de retratamiento de la basura, el desarrollo de una infaestructura adecuada para el tratamiento y reciclaje, el diseño de nuevos productos para mejorar la reciclabilidad de sus componentes, el desarrollo de una regulación que facilite la economía circular, el manejo del conflicto que en materia de empleo y desarrollo local supone pasar de una economía minera a una circular , la reusabilidad de materiales usados, el coste y tipo electricidad usado para facilitar la transición, los nuevos modelos de paternariado y colaboración entre empresas que se encuentran en la misma cadena, enfrentar el hecho de que la demanda y la oferta de chatarra no se encuentran en el mismo lugar, y modificar las preferencias de la población consumidora.

 

Algunos posibles obstáculos para transitar hacia dicha economía circular podrían derivar del descubrimiento de grandes depósitos mineros, la resistencia a cambiar de estrategia y modelo de operaciones de las compañías, el desarrollo que tecnología que haga la extracción más barata, las resistencias de las personas trabajadoras, la falta de armonía en las legislaciones  y el propio comportamiento de la demanda.

 

La sostenibilidad será un tema dominante en el sector. La minería y los metales no desaparecerán, como tampoco la presión por que los costes sigan bajos. La tecnología continuará desempeñando un rol clave, como también la comprensión de las cadenas de suministro y las preferencias de la población consumidora. En general, se avanzará hacia una mayor circularidad, aunque dependerá también de otros factores externos.

 

Entre dichos factores, en ALBOAN queremos insistir en la voluntad y en la acción humana, con vocación universal. En la capacidad de pensar y reflexionar para que el escenario sea el más favorable para el bien común y, sobre todo, para el cuidado de las personas y de las comunidades más vulnerables. En la minería esto está claro. La economía circular no será verdaderamente circular, si no logra incluir en su círculo a aquellas empresas, países y personas que parten de una posición de desventaja. En otras palabras, si no se hace dicha transición con justicia social.

 

 

[1] World Economic Forum, Scoping paper: Mining and Metals in a Sustainable World, February 2014

[2] World Economic Forum, The Future Availability of Natural Resources. A new Paradigm for Global Resource Availability, 2014.

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