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Mikel Ruiz
Lunes, 12 de diciembre de 2016

Solidaridad como espectáculo

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Desde que nos sorprendió la crisis, cuyos efectos están muy lejos de haber sido superados, las respuestas a las llamadas a la solidaridad han crecido sensiblemente en una parte importante de la ciudadanía. Recientemente los medios de comunicación nos transmitían el intento de batir el record en una recogida de alimentos y en estas próximas fechas van a proliferar galas, maratones, conciertos…y un sinfín de iniciativas que nos invitan a compartir con personas necesitadas.

 

Soy de las personas que acostumbra a responder  positivamente a estas demandas y animo a quien lo desee a que lo haga. En estas cuestiones, es más coherente y satisfactorio aportar ánimos, bienes y tiempo que permanecer impasible o, mucho peor, restar.

 

La existencia de estas iniciativas ponen de manifiesto una realidad vergonzante. ¿Podemos sentirnos orgullosos de vivir en un país que necesita miles de toneladas de alimentos para distribuir gratuitamente entre las personas que no tienen medios para adquirirlos de modo normalizado? ¿Es suficiente compartir tiempo y dinero ante el crecimiento de las necesidades en número y gravedad?

 

La crisis ha supuesto para un número excesivo de personas que conviven en nuestro entorno: paro, precariedad en el empleo, recortes en las prestaciones sociales tanto en cantidad, como en duración y dificultades para acceder a ellas…El estado del bienestar y  derechos habituales que parecían intocables, han sido barridos como por un tsunami justificándolo con razones por todos conocidas.

 

En la mayoría de las organizaciones sociales se suele escuchar que ojalá no tuvieran que existir. Y que la crisis ha supuesto una vuelta al asistencialismo que no acabamos de superar.

 

Bien está la solidaridad. Mejor acompañada de un compromiso social, sindical y político que propicie la recuperación de un marco legal que reconozca  derechos y sistemas de protección social que aminoren las necesidades básicas para mantener una vida digna no cubiertas . Solidaridad si, justicia mejor.

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