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Elsa Fuente
Martes, 29 de noviembre de 2016

Emergencias

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Niños y niñas fallecidos por cólera en 24 horas; niños y niñas que han visto sus pueblos devastados por tifones o terremotos; niños y niñas que han perdido a sus familiares, hogares, escuelas e incluso la vida. Son sólo algunas de las devastadoras consecuencias que dejan las emergencias, bien las ocurridas por desastres naturales como por conflictos armados. Y es que suele ser la infancia el sector de la sociedad más vulnerable cuando suceden este tipo de situaciones. Según UNICEF, 250 millones de niños y niñas en el mundo viven en países afectados por conflictos armados, 1 de cada 200 niños y niñas en el mundo es un refugiado y más de 28 millones se han visto obligados a abandonar sus casas a causa de la violencia en países como Siria, Iraq, Nigeria, Yemen o Sudán del Sur, entre muchos otros.

Porque los niños y niñas suelen ser el 50% de los afectados en emergencias y porque lleva 70 años trabajando en ello, UNICEF ha centrado todos sus esfuerzos de final de año en recaudar la máxima ayuda posible a destinar a su Fondo de Emergencias. Porque Uno más Uno, es Mucho Más y el efecto multiplicador de la ayuda de cada particular, empresa o institución puede generar resultados reales y grandes cambios en la vida de millones de familias. Sólo en 2015, UNICEF respondió a 310 emergencias a través de las intervenciones integrales que le permiten realizar su trabajo antes, durante y después de las emergencias. Cada aportación se puede convertir en vacunas, sales de rehidratación oral, mantas, alimentos terapéuticos, agua potable… y, sobre todo, se puede convertir en flexibilidad para responder de manera eficaz en las primeras y vitales 72 horas cuando sucede una emergencia.

Hacer frente a las necesidades de la infancia refugiada y migrante; llevar ayuda humanitaria urgente a lugares sitiados de Siria; intentar prevenir una epidemia de cólera en Haití. Son algunas de las actuaciones que UNICEF tiene en marcha; pero, desgraciadamente, hay muchas más. La buena noticia es que hay soluciones que están en nuestras manos. Pongamos nuestro granito de arena y en situaciones de emergencia, marquemos la diferencia.

 

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