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Fernando Fantova

Redefiniendo el encargo para las políticas de vivienda

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Si algo ha puesto especialmente de manifiesto la dolorosa crisis económica que venimos viviendo en la última época es la grave desorientación con la que se habían diseñado las políticas públicas de vivienda en los años anteriores, unas políticas públicas que, en gran medida, contribuyeron a la mercantilización y patrimonialización del suelo y el alojamiento, que entronizaron el efecto Mateo (a quien tiene se le dará) y que contribuyeron a hinchar la burbuja inmobiliaria que tan desastrosos efectos tuvo, al estallar, y sigue teniendo, ahora, en la vida de millones de personas.

 

Es pertinente y urgente, por ello, reformular el encargo que la sociedad hace a las políticas de vivienda en términos de bienestar e inclusión residencial de toda la población, de garantía universal del derecho humano a un alojamiento adecuado.

 

Ese encargo debe configurar políticas de vivienda radicalmente sociales y profundamente contraculturales, políticas de vivienda que contribuyan inteligente e intensamente a transformar el parque, la estructura, la dinámica, la cultura y la ética habitacional existentes en nuestro entorno, modificando el significado que la vivienda tiene hoy en nuestro concepto de calidad de vida y en nuestro contrato social.

 

Estamos hablando políticas públicas y de prácticas sociales que están teniendo lugar en algunos lugares y que debemos apoyar, acompañar e integrar en un discurso cada vez más compartido de innovación en el diseño de políticas sociales y de lucha común por la sostenibilidad de la vida. Un discurso y una praxis de enfoque comunitario y sinergia intersectorial (especialmente con la sanidad y los servicios sociales) cuya legitimación social (que no resulta fácil, por los conflictos de intereses –o al menos de valores– que genera entre segmentos protegidos, emergentes, precarizados y excluidos de las propias clases populares) depende en buena medida de las experiencias exitosas y los modelos escalables que estamos siendo y que podamos ser capaces de levantar y visibilizar, hoy y aquí.

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