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Redacción

La naturaleza golpea de nuevo a Haití

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La naturaleza ha vuelto a golpear al devastado Haití. El pasado 4 de octubre la fuerza del huracán Matthew ha reabierto las heridas sufridas después del terremoto que golpeó este pequeño país ya hace 6 años. Hoy nos queda una estela de destrucción que hace que la población tenga que hacer frente de nuevo a otra catástrofe.

 

Los datos son alarmantes: más de 2 millones de personas afectadas,  894.000 son niños y niñas. De éstas, 1,4 millones incluyendo 592.581 niños y niñas, necesitan ayuda urgente. Sin hablar de las vidas que Matthew se ha cobrado, que son centenares, dejando en muchos casos a niños y niñas solos y desprotegidos.

 

Y nos preguntamos, ¿por qué siempre ocurre esto a las mismas personas? Es el resultado del impacto de una tormenta de gran magnitud golpeando un país con una infraestructura escasa y frágil, y con una gran pobreza estructural y crónica. De forma general, el país requiere un acompañamiento robusto y firme para vencer la pobreza, las grandes disparidades entre la ciudad y las zonas rurales y la debilidad institucional, que hacen que los niños y niñas sean vulnerables a los desastres naturales y al impacto de los mismos.

 

UNICEF sigue poniendo en práctica simultáneamente una combinación de ayuda humanitaria, desarrollo de capacidades para la promoción y reconstrucción institucional, para enfrentarse tanto a los desafíos puntuales como a los crónicos, que evitan un ejercicio efectivo de los derechos de la infancia.

 

Sin embargo, ahora, hoy, en Haití las necesidades son apremiantes. Necesitamos dotar de agua potable y condiciones sanitarias adecuadas para evitar brotes de enfermedades transmitidas por el agua como el cólera. Ya antes del huracán sólo el 40% de la población tenía acceso a agua segura. Si los niños y niñas no pueden beber agua potable están en riesgo de contraer enfermedades que, en su situación actual, pueden resultar mortales, como una simple diarrea o, como decíamos, el propio cólera, que es una enfermedad endémica en Haití y ya ha causado más de 10.000 muertes en el país desde el 2010.

 

Y esto no es todo, garantizar la asistencia sanitaria, el tratamiento a los niños y niñas con desnutrición, poner en marcha espacios temporales de aprendizaje para que los niños y niñas puedan volver lo antes posible a la escuela, y proteger a la infancia de cualquier tipo de violencia son acciones que debemos desarrollar de manera conjunta.

 

Hemos hecho muchas acciones los primeros días, pero las necesidades son enormes, cada uno tenemos un papel que desempeñar y, en Haití, se trata de un compromiso a largo plazo, no lo olvidemos.

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